Y continuamos con los cortometrajes caseros, underground, independientes o cómo prefiera catalogárselos. Esta vez tratando de superar las falencias de la experiencia anterior. Siempre aprendiendo sobre la marcha, con más ganas que experticia (la única forma de progresar).
La idea de hacer algo más grande se mantiene más viva que nunca, pero por el momento disfrute de esta pequeña alegoría sobre ¿la soledad?, ¿el vacío?, ¿el café?, ¿la literatura?, ¿la masturbación?, ¿el baile?, ¿el alcoholismo?, ¿los finales? Evalúe usted.
2 cosas:
1) Le recomiendo que vea el corto en pantalla completa y le suba la resolución de video a 720p. 2) Si le gustó, se agradece que pegue el link del corto en facebook, twitter o dónde le parezca.
2) Pulse PAUSE y deje que la línea de tiempo cargue (para evitar interrupciones en la reproducción).
Si quiere mirar el corto con HD ON y en pantalla completa debe verlo AQUÍ, donde también tiene la opción de descargarlo para verlo en cualquier reproductor de su computador (en la parte inferior derecha de la página web, donde dice "download this video").
3) Entretanto, si quiere, lea esto:
Darme el tiempo de hacer un corto, aprendiendo sobre la marcha. Esa era la idea, pero requería gente. Antes había tenido intentos fallidos y un resultado: Fierrazo, un corto de calidad escolar cuya gran utilidad fue enseñarme a utilizar un programa de edición de video. Ahí hubo personas que me cooperaron como actores, pero ahora el propósito era dar un paso más allá, salir de la etiqueta "humorada". Varios amigos me dieron su apoyo, pero sabía que la cosa no era tan fácil. A la hora de pedir ayuda me di cuenta que podía contar con dos personas que estaban dispuestas a entregarme algo de compromiso: Gustavo Lillo y Andrés Zepeda. Los miré y pensé qué podía hacer con ellos, qué roles podrían interpretar mejor. No me demoré mucho en imaginar algo a su medida: una suerte de crónica de dos jóvenes descarrilados. Seamos honestos: todos los jóvenes estamos un poco perdidos. Desarrollé un argumento en un par de días y fijamos fechas de grabación. Había que ser rápido, porque de otra forma no resulta. Esa es la diferencia del cine (por lo menos el amateur) con el resto de las artes: hay que aprovechar los momentos, y no me refiero a sacarle el jugo a la inmediatez de una idea o a un ánimo creativo especial, sino que a los tiempos y los espacios que la gente está dispuesta a regalarte para que ejecutes algo. Por lo tanto, había que jugársela en la filmación y no equivocarse mucho. Todo fue difícil, pero terminamos. ¡Terminamos! Lo que van a ver es el resultado de encuentros cancelados, postergaciones, llamadas telefónicas, risas, apuros, conflictos, enojos, problemas y risas de nuevo. El arte aquí, más que en el propio corto, está en superar los inconvenientes de la realización. Ejemplo: una de las escenas fundamentales del corto tuvimos que hacerla de una sola vez, porque quedaba poca batería y unos cinco minutos de luz del día; yo estaba furioso por el tiempo que habíamos desperdiciado y les indiqué a los actores, gruñendo y en menos de un minuto, lo que tenían que hacer. Y, extrañamente, quedó bien. Ahí está la magia del cine amateur. Claro, la idea de hacer algo mejor y más grande siempre está, pero para eso se requiere experiencia, dinero y tiempo; por el momento el propósito es simple: continuar aprendiendo, corrigiendo y progresando en base a estos cortos underground con defectos técnicos.
Señoras y señores, disfruten de este germen llamado MALA VIDA.
A modo de presentación, digamos que más que un cortometraje "Fierrazo" es una humorada entre amigos y una excusa para filmar lo que sea; una excusa útil, porque me permitió usar un programa de edición de video y tener en cuenta incontables errores de grabación para próximos proyectos. Además, "Fierrazo" viene a ser el ansiado primer cortometraje tras dos intentos anteriores con mi grupete de amigos; intentos que dejaron pocas escenas y muchas anécdotas, algunas bastante penosas. "Fierrazo" surgió de la necesidad de reducir actores, ideas y tiempo al mínimo, con el codiciado objeto de por fin ver algo en la pantalla, aunque sea imperfecto. Pese a todo, la idea es que sigamos tratando de hacer cortometrajes, los que seguramente irán mejorando poco a poco.
Señoras y señores, sin más preámbulos: “Fierrazo”.
Bugcrush es un cortometraje de Carter Smith con el que me topé en el canal i-sat y que me pareció genial. Quedé algo shockeado después de verlo, en serio; es angustioso, lúgubre, perturbador. En google, por supuesto, supe que ganó varios premios internacionales, entre ellos el de sundance al mejor cortometraje, y que gracias a la reputación que Carter Smith conquistó por Bugcrush dirigió una película de terror llamada Las ruinas.
El cortometraje completo pueden verlo aquí: Bugcrush. Dejo claro que dura 36 minutos y que no tiene subtítulos, pero realmente vale la pena chequearlo.