viernes, septiembre 03, 2010

10 películas que no lamentará ver

Hace rato que no escribo nada para el blog. Por el momento, no he tenido ganas de gastar líneas hablando de cine; he preferido desperdiciarlas en otras cosas. Pero eso no quiere decir que haya parado de ver películas. A continuación, forzaré el poder de síntesis más allá de lo aconsejable para recomendarles diez filmes de excelencia indiscutida seleccionados personalmente de entre las decenas de películas que he visto en los pasados meses. Lector: si no sabe qué ver, revise esta lista y le aseguro puro filete.


A single man (Tom Ford, 2009): Una mixtura de melancolía, angustia y existencialismo, con dosis de homosexualidad y poesía. Estéticamente: perfecta, fascinante.


Mr. Nobody (Jaco Van Dormael, 2010): La épica del abstracto. Un relato filosófico, metafísico, poético, nostálgico e inconexo, pero fácil de llevar, sobre las decisiones que marcan nuestros caminos y las posibles realidades que surgen de ellas. Visualmente, una belleza.


The ghost writer (Roman Polanski, 2010): La mejor película estrenada en Chile en lo que va del año. La cinta es la perspectiva subjetiva de un escritor que se sumerge en el submundo político y descubre más de un complot. Un filme sobrio, elegante, genial. Y con un manejo del suspenso sencillamente espectacular. Para colmo, tiene una banda sonora que te hace volar. ¡Aguante Roman Polanski!


A prophet (Jacques Audiard, 2009): La cárcel como creadora de gángsters. Una cinta con un enorme contenido social, pero dotada, además, de grandes simbolismos y de un ingenio sobresaliente. Estremecedora.


Ink (Jamin Winans, 2009): Fantasía de bajo presupuesto, pero de alta inspiración. El mundo de los sueños como nunca lo has visto. Emocionante.


El método (Marcelo Piñeyro, 2005): Una fábula que pone a prueba a la integridad del hombre, que desnuda al ser humano, que se burla de nuestros instintos bajos. ¿Qué pesaría más en una balanza?: ¿nuestra moralidad o un gran puesto de trabajo? Muy provocadora.


Inception (Christopher Nolan, 2010): Una historia absorbente, cautivadora y, por sobre todo, entretenida. Es una película de acción, con algunos elementos de ciencia ficción y cine de atracos, pero con la perspicacia y el ritmo necesario para atraparte. Todos sus personajes son estereotipos, ¿pero a quién le importa si obtenemos tamaña diversión?


The chaser (Na Hong-Jin, 2008): Otra gema de Corea del Sur. Una cruda historia de suspenso sobre un asesino de prostitutas y su perseguidor, un proxeneta. Cinematográficamente sencilla, pero poderosa.


Ip man 1 (Wilson Yip, 2008): No sólo estamos frente a una extraordinaria película de artes marciales, sino que ante una extraordinaria película a secas. Simplemente sobrecogedora.


The King of Kong (Seth Gordon, 2007): No soy un hombre de documentales, pero la historia de los dos más grandes jugadores de “Donkey Kong classic” de todos los tiempos merece ser vista. Un relato sobre la superación, la obsesión y el honor.

miércoles, abril 21, 2010

11 grandes filmes que he visto en el último tiempo

Cada una de las siguientes películas amerita un texto individual, extenso, que enaltezca, argumente y desmenuce sus virtudes y planteamientos, pero dado que no me doy el tiempo de hacer eso con cada filme valioso que veo (además que al populus parecen no apetecerle las lecturas largas), comentaré en una sola entrada, breve e injustamente, estas cintas que constituyen lo más destacable que he visto en el último tiempo. Más vale eso que nada.


Thirst (Park Chan-wook, 2009): Sin duda, Thirst es el ejercicio más dosificado de Park Chan-wook (Old boy, Sympathy for lady vengeance), más aún tomando en cuenta que se trata de un filme de vampiros. Todos quienes conocemos su filmografía sabemos del poderío narrativo y estético que maneja este cineasta, de ahí que merezca mis respetos la ruta que toma en esta cinta. Park Chan-wook se contiene en favor de un relato lírico, calmoso y delicado que transforma una temática en principio despiadada (vampiros) en algo profundo, poético y hermoso (sacerdote que debe lidiar con la culpa y la tentación propias de su condición). Una vez más, Park Chan-wook se supera a sí mismo.


World’s greatest dad (Bobcat Goldthwait, 2009): Seguramente una película que se llama “El mejor papá del mundo” y que sea protagonizada por Robin Williams genera ciertas ideas preconcebidas en el espectador, sin embargo, estas ideas se autodestruirán tras verla. ¿Comedia negra o cine de autor?: ambas. La gran virtud de esta película, por lejos, es su tremendo guión; un guión hilarante, políticamente incorrecto, doloroso, patético, redentor. ¿De qué trata?: digamos que de la muerte, la mentira y la masturbación. Pese a tener momentos geniales, pienso que tiene una estructura muy convencional para tamaña historia y, sobre todo, para las grandes verdades que plantea. Esta cinta deja en ridículo al ser humano, porque habla de su estupidez, de la putrefacción social, de los falsos héroes que adora y de su enraizada decadencia; y me refiero a todos los especímenes que exhibe la secundaria en que se sitúa el filme. En resumen: una película de la que hay que hablar. Y ojo con la escena de la piscina, un verdadero lavado espiritual.


Nowhere (Gregg Araki, 1997): Tercera parte de la llamada trilogía adolescente apocalíptica de Gregg Araki (la completan Totally fucked up y The doom generation), un realizador conocido por hacer “cine gay”, pero que trasciende esa etiqueta con filmes de un coraje y riesgo dignos de aplausos. Sus temas favoritos son la sexualidad y los alienígenas; imagínense una mezcla de aquello revestida de postmodernismo, adolescentes y drogas. No llegaremos a ninguna parte, como lo dice el título de la película, pero seremos testigos de una cinta irónica y alucinada que cuesta sacar de la mente. La escena final es una epifanía brutal para el espectador.


Let the right one in (Tomas Alfredson, 2008): Otra de vampiros. Al igual que Thirst, esta película toma elementos de la temática vampírica para crear una pieza que va más allá del género o, dicho de otra forma, que enaltece al género. Básicamente, podríamos decir que estamos frente a una película dramática sobre una niña chupasangre (por lo que hay que concluir que tiene varios siglos) que entabla una amistad con un niño criado por una familia disfuncional y víctima de chicos abusadores en su escuela. La cinta tiene unos momentos notables, estremece y está bellamente filmada. ¿Qué más se puede pedir?


The box (Richard Kelly, 2009): Como ya lo han dicho por ahí, en The box Richard Kelly toma un relato simple (de un botón que de ser presionado hace millonario a su ejecutor, pero que a cambio hace que alguien en el mundo muera) y lo retuerce hasta convertirlo en un filme a su medida, vale decir: perturbador, misterioso, espiritual, angustiante, lúgubre, hipnotizante, denso, etcétera. Tal como sucede con sus anteriores películas (Donnie Darko, Southland tales), The box requiere ser vista dos o más veces para descubrir más de sus aristas y lecturas, de modo que si usted es de la clase de espectador que le gusta que le entreguen las respuestas en bandeja y olvidarse de una película tras verla, no se la recomiendo.


Prisionero del peligro (David Mamet, 1997): Me vi casi toda la filmografía de David Mamet en una semana (cineasta, dramaturgo, guionista, escritor; en síntesis: un gran autor del cual seguramente haré un comentario en extenso en otra ocasión). Varios de sus filmes son thrillers y de entre ellos me quedo con éste, una película que evoca al cine negro de antaño, pero que no se queda en la imitación, sino que aporta con una obra de una perspicacia escasa. Se trata de una pieza elegante, atrapante, sugerente y con excelentes diálogos (como es costumbre en David Mamet). Me encantan las historias donde un hombre común y corriente, de la noche a la mañana, se halla metido en una telaraña infranqueable y debe rebuscárselas para salvarse. Si a eso le agregamos misterio y suspenso ejecutados con clase, mucho mejor. Pulgar para arriba.


The Winslow Boy (David Mamet, 1999): Otra de David Mamet. Esta vez adaptó una famosa obra de teatro inglesa, de los años cuarenta, sobre una familia de aquella época que decide defender su honor, el cual fue mancillado a causa de la expulsión de una escuela del hijo menor del núcleo familiar, quien fue acusado infundadamente de un robo. En razón de los medios puestos a disposición para el pronunciamiento de una sentencia favorable por parte de los tribunales de justicia de aquella época, este asunto menor se transforma en una noticia popular cargada de chismes, insidias, burlas, desgaste para la familia (físico, económico y moral) y cuestionamientos en torno a si vale la pena luchar en contra de las injusticias o si a veces simplemente hay que asumir que aquéllas son parte de la vida. Mamet hace una labor impecable que enaltece a la obra teatral, dotando de fuerza a la variedad de personajes con grandes diálogos, y adoptando medidas narrativas encomiables (ejemplo: nunca vemos el juicio, lo cual pareciera ser fundamental en un relato de estas características). Véala.


Ricky (Francois Ozon, 2009): La penúltima película de Francois Ozon es una alegoría o fábula sobre un bebe que nace con alas. Este cineasta francés ha sido uno de mis grandes descubrimientos en los últimos años; películas como Tiempo de vivir, 5x2 y Bajo la arena lo convierten en un realizador de estirpe. Si usted no lo ubica, no le recomiendo empezar a conocerlo por medio de esta película, sino que por cualquier otra, porque Ricky constituye el clásico respiro que se dan los cineastas con grandes obras a sus espaldas; ese respiro en que se dan un gusto y hacen algo diferente, peculiar, extravagante, quizá incomprensible, pero no menos sugestivo. Todavía me pregunto qué habrá querido decir Ozon con esta cinta. Si le tincó, échele un vistazo y saque sus propias conclusiones.


Transsiberian (Brad Anderson, 2008): Lector, ¿vio El maquinista? Bueno, si no la vio no importa. Este filme de Brad Anderson le sigue a la susodicha y, siendo similares en cuanto a género, la supera. Se trata de un thriller centrado en una pareja que está teniendo problemas maritales (debido a que son seres muy distintos) y que viaja en el famoso ferrocarril Transsiberian; la cosa se complica cuando conocen a otra pareja que les traerá más de un problema. El suspenso del filme está tratado con maestría, junto a ello cabe destacar el buen desarrollo de los dos personajes protagonistas y el claustrofóbico y frío entorno en que se desarrolla la acción. Se agradece cuando las películas logran conseguir esa exquisita sensación de expectación.


Ampliación del campo de batalla (Philippe Harel, 1999): ¿Se podría decir que constituye buen cine una película que cuenta con dos voces en off que insistentemente narran los hechos y las sensaciones del protagonista? Probablemente no; el cine es imagen, no literatura. Sin embargo, a este filme, basado en la novela del mismo nombre de Michel Houellebecq, se lo perdonamos, porque trasciende al cine. Esta película es literatura, poesía, filosofía y cine, todo en uno. Y todo, además, impregnado de grandes dosis de melancolía. Centrada en un retraído hombre, Ampliación del campo de batalla habla en un tono realista muy crudo y doloroso acerca de la soledad, la falta de amor, el sin sentido, el aislamiento y la rutina. Los cientos de pensamientos y frases con que nos acomete el filme marean, pero también impresionan; dan ganas de anotarlos y pegarlos en algún rincón, quizá mandar a estamparlos en una polera. El protagonista y su compañero irradian pena, repulsión, patetismo y, por lo mismo, algo de ternura y compasión, pero si uno mira bien, también encontrará un poco de belleza y esperanza.


Un hombre serio (Los hermanos Coen, 2009): ¿Qué pasaría si el destino decidiera hacernos la vida imposible? ¿Qué ocurriría si un día, sin previo aviso, todo empieza a salir mal? ¿Superaríamos estos obstáculos? ¿Mantendríamos nuestras convicciones? ¿Perderíamos la fe? ¿Desfalleceríamos? Entre otras cosas, los indispensables hermanos Coen plantean estas interrogantes en su última cinta, la cual retorna al humor negro insinuante que construyeron con filmes como Fargo, El gran Lebowski y El hombre que nunca estuvo. La película, además, se reviste de la estética depurada y los exquisitos recursos simbólicos propios de la narrativa Coeniana clásica. Un notable filme, de esos que cuando terminan en realidad empiezan.



Nota: Usted puede descargar los torrents de todas estas películas en www.isohunt.com. Y los subtítulos en www.subdivx.com.

viernes, marzo 26, 2010

El imaginario de Terry Gilliam



Sentarse a ver una película de Terry Gilliam equivale a ir una clase magistral de cine. Si no nos gusta, cuestionémonos, porque es Terry Gilliam. Se trata de un cineasta consagrado, que no tiene que demostrar nada a nadie, tal como sucede con Lynch, los Coen, Cronenberg y un par más. Más que recriminar alguna de sus últimas cintas, en el caso de que queramos hacerlo, habría que buscar la razón detrás de nuestros aparentes reproches. Seguramente nos toparemos con algún propósito, algún planteamiento, alguna idea trascendente, alguna luz. En su nuevo filme, “El imaginario del Doctor Parnassus”, Gilliam desborda su talento en una pieza prodigiosa que rememora sus inicios y resulta ser un tanto autobiográfica. Estamos frente a una película pasmosa, ostentosa y, por sobretodo, profunda, incluso más de lo que parece.

El poder de la imaginación. La misma premisa la hemos visto en todas sus películas, ya sea de manera explícita, como ocurrió en “Tideland” (una oda a la imaginación, tierna y tétrica), o simplemente al servicio de la trama, como pasó con “Pánico y locura en las Vegas” y otras tantas. Se trata de una imaginación alucinada, grandilocuente, traída a la pantalla directamente desde el más onírico sector del mundo de los sueños; pero que no es gratuita, sino que plantea ideas, conceptos: fantasía y realidad, verdad y mentira, felicidad y miseria. Con “El imaginario del Doctor Parnassus”, Gilliam vuelve a hablarnos de la sinceridad de la fantasía, quizá de manera más intelectual que en otras ocasiones. Si en “Tideland” la imaginación era planteada como escudo natural de las bajezas del ser humano, en “El imaginario del Doctor Parnassus” toma su carácter redentor, pues sólo la imaginación puede conectarnos con nuestra esencia, desnudarnos, liberarnos.

A propósito del contraste realidad-imaginación del que escribo, en el filme que nos convoca esto se refleja, por una parte, en los majestuosos escenarios a los que ingresan los personajes tras cruzar un espejo que lleva a la mente del Doctor Parnassus (que actúa como recipiente potenciador de la imaginación de los que entran), y por otra, en la sórdida cotidianeidad que debe vivir el inmortal Parnassus y sus compañeros de ruta, entre ellos su hija, quienes han montado un mísero show callejero para ofrecer a los transeúntes, a un precio módico, la increíble invitación a abrir sus imaginaciones y ser transportados a mundos con los que nunca han soñado. Gilliam enaltece este relato, fundamentalmente, con dos elementos dramáticos: en primer lugar, con unas cuantas apuestas de Parnassus con el diablo (una de las cuales lo hizo inmortal), y en segundo lugar, con la llegada de un extraño de gran carisma que modificará el status quo del Doctor Parnassus y su grupo de camaradas; todo aquello fomenta el tono sutilmente discursivo que plantea Terry Gilliam y que envuelve conceptos como la tentación, la trascendencia, la redención y el castigo.


Detengámonos y hablemos un poco de Terry Gilliam. Nos referimos al autor de dos clásicos cinematográficos: Brazil y 12 monos. Gilliam se formó en Monty Phyton, un grupo inglés de comediantes (cultivadores de un humor surrealista, absurdo y social) que lograron la fama con un programa de televisión que trascendió el mundo de la pantalla chica, siendo sus integrantes, entre ellos Gilliam, responsables de varios largometrajes. Pese a este poderoso origen e influencia, Gilliam alcanza en su trayecto cinematográfico una impronta propia, hoy en día inconfundible, caracterizada por historias profundamente visuales, cayendo muchas veces en una fantasía que sobrepasa la propia historia, una grandiosidad estética, pero siempre con premisas potentes e ingeniosas. También predomina en su cine una cierta magia que envuelve a sus relatos y a sus personajes, un aire de cuento de hadas, en ocasiones delicado y en otras frenético, conseguido con un trabajo cinematográfico fríamente calculado; basta ver “Pánico y locura en las Vegas” y “Los hermanos Grimm” para comprobarlo.

Siguiendo con “El imaginario…”, por un lado, habría que comentar que la actuación póstuma de Heath Ledger es correcta, pero más que eso llama la atención la forma en que Gilliam superó el problema de su fallecimiento; el rol de Ledger fue suplido por tres actores: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell (por la web se rumorea que ni siquiera cobraron por su reemplazo), quienes asumen el papel del ex guasón solamente dentro de la mente del Doctor Parnassus, en una decisión de Gilliam forzada por las circunstancias, pero que calza tan bien que pareciera que el guión siempre estuvo planeado así; los tres se lucen en su imitación a Heath Ledger, pero si hay que elegir a uno me quedo con la prestancia Johnny Depp. Y por otro lado, vale la pena mencionar que en esta película Terry Gilliam vuelve a las grandes construcciones técnicas que le vimos en sus inicios (La bestia del reino, Brazil), pero abriéndose paso victoriosamente en el mundo digital, aunque sin dejar de lado ciertos efectos artesanales que marcan su estilo.

Si bien no todo el mundo disfrutará de esta película, sí lo harán quienes se den el trabajo de apreciar lo que plantea Gilliam, puesto que “El imaginario del Doctor Parnassus”, pese a su pirotecnia y magnificencia, no te da respuestas en bandeja, sino que necesita ser digerido. Un tono alegórico, pseudo budista y delirante ronda a este filme; un filme dotado de un espectáculo visual que a ratos opaca a la narración, pero que no por eso deja de deleitar y provocar. Estamos en presencia de un mito o fábula épica de la autoría de Terry Gilliam, profundamente suyo. Por mi parte, valoro su particular lenguaje visual, la fidelidad a su visión (como ocurre con pocos cineastas en la actualidad) y me saco el sombrero. Al fin y al cabo, Parnassus es la suprema metáfora del propio Gilliam: un hombre imperfecto, como todos, que sufre, sueña, lucha, se cae, se levanta, crea, destruye, vive y se desvive por contar historias que nos sacudan y abrir nuestras aletargadas e insulsas imaginaciones.

domingo, marzo 14, 2010

Estreno mundial: MALA VIDA


1) Presione PLAY.

2) Pulse PAUSE y deje que la línea de tiempo cargue (para evitar interrupciones en la reproducción).

Si quiere mirar el corto con HD ON y en pantalla completa debe verlo AQUÍ, donde también tiene la opción de descargarlo para verlo en cualquier reproductor de su computador (en la parte inferior derecha de la página web, donde dice "download this video").

3) Entretanto, si quiere, lea esto:


Darme el tiempo de hacer un corto, aprendiendo sobre la marcha. Esa era la idea, pero requería gente. Antes había tenido intentos fallidos y un resultado: Fierrazo, un corto de calidad escolar cuya gran utilidad fue enseñarme a utilizar un programa de edición de video. Ahí hubo personas que me cooperaron como actores, pero ahora el propósito era dar un paso más allá, salir de la etiqueta "humorada". Varios amigos me dieron su apoyo, pero sabía que la cosa no era tan fácil. A la hora de pedir ayuda me di cuenta que podía contar con dos personas que estaban dispuestas a entregarme algo de compromiso: Gustavo Lillo y Andrés Zepeda. Los miré y pensé qué podía hacer con ellos, qué roles podrían interpretar mejor. No me demoré mucho en imaginar algo a su medida: una suerte de crónica de dos jóvenes descarrilados. Seamos honestos: todos los jóvenes estamos un poco perdidos. Desarrollé un argumento en un par de días y fijamos fechas de grabación. Había que ser rápido, porque de otra forma no resulta. Esa es la diferencia del cine (por lo menos el amateur) con el resto de las artes: hay que aprovechar los momentos, y no me refiero a sacarle el jugo a la inmediatez de una idea o a un ánimo creativo especial, sino que a los tiempos y los espacios que la gente está dispuesta a regalarte para que ejecutes algo. Por lo tanto, había que jugársela en la filmación y no equivocarse mucho. Todo fue difícil, pero terminamos. ¡Terminamos! Lo que van a ver es el resultado de encuentros cancelados, postergaciones, llamadas telefónicas, risas, apuros, conflictos, enojos, problemas y risas de nuevo. El arte aquí, más que en el propio corto, está en superar los inconvenientes de la realización. Ejemplo: una de las escenas fundamentales del corto tuvimos que hacerla de una sola vez, porque quedaba poca batería y unos cinco minutos de luz del día; yo estaba furioso por el tiempo que habíamos desperdiciado y les indiqué a los actores, gruñendo y en menos de un minuto, lo que tenían que hacer. Y, extrañamente, quedó bien. Ahí está la magia del cine amateur. Claro, la idea de hacer algo mejor y más grande siempre está, pero para eso se requiere experiencia, dinero y tiempo; por el momento el propósito es simple: continuar aprendiendo, corrigiendo y progresando en base a estos cortos underground con defectos técnicos.

Señoras y señores, disfruten de este germen llamado MALA VIDA.

sábado, marzo 06, 2010

Mala vida (invitación y trailer)



miércoles, marzo 03, 2010

The trigger effect (recomendación sísmica)


En caso de que usted haya tenido la fortuna, como yo, de no haber sufrido grandes pérdidas con el terremoto del 27 de febrero y, por tanto, pueda darse el lujo de analizar el acontecimiento desde una perspectiva más sociológica (que es la que menos importa en este minuto), le hago una recomendación (considerando que este blog es de cine): The trigger effect. Se trata de la segunda película dirigida por el famoso guionista David Koepp; un intenso thriller que habla sobre la conducta del hombre frente al caos. O cómo el caos genera más caos. Un filme olvidado y subvalorado que saco del baúl bajo estas sombrías circunstancias.



No se fíe del trailer; la película no es tan efectista.

miércoles, febrero 24, 2010

Vínculo oculto entre Locke y Snape

ADVERTENCIA: Esta entrada contiene SPOILERS de la 6ta temporada de LOST.


Ante el cúmulo de teorías surgidas en torno a John Locke, su muerte y su otro yo, dado que sus fanáticos (entre los cuales me incluyo) se niegan a pensar que sea simplemente un peón en el entramado de Lost, los productores de esta épica serie entregaron una respuesta sugerente: John Locke es muy similar a Severus Snape.

Personalmente, no he leído la saga de Harry Potter y he visto sólo algunas de las películas, por lo que les dejo un link que divaga sobre este tema y comenta un par de puntos interesantes con los cuales estoy bastante de acuerdo.


Pase por acá.

miércoles, febrero 17, 2010

Apuntes sobre LOST 6x04: “The subtitute”

ADVERTENCIA: Esta entrada contiene SPOILERS, por lo que si usted no quiere saber nada de la última temporada de LOST, no la lea.



1. Casi al llegar a la mitad del capítulo me viene a la cabeza la siguiente reflexión: agradezco estar vivo para presenciar la temporada final de LOST. Un evento épico, trascendental.

2. ¡Qué papelazo de Terry O’quinn! (John Locke, humo negro, Némesis de Jacob). Parece un rol perfecto: lleno de giros y arcos dramáticos, matices, humanidad, dos personajes en uno, peso escénico, misterio, mística. Gracias por crearlo, guionistas de LOST. Y gracias por interpretarlo con tal maestría, Terry O’quinn.

3. Me alegro que no haya aparecido Kate en el capítulo; lejos el personaje más flojo aún con vida en la serie.

4. Poco a poco se va perfilando el desenlace. Fue clave en el capítulo (y en la trama) el tema de los “candidatos”. Ese plan maestro de Jacob (cual Dios) para guiar los destinos con un propósito altísimo.

5. La realidad paralela, progresivamente, se va haciendo más interesante. Vamos viendo vínculos atractivos entre los personajes que seguramente nos llevarán a algún lugar, alguna conclusión, alguna luz, algún significado, algún sentido. Algo hermoso y liberador. De seguro; es LOST.

6. Fue notable la aparición de Rose y Hugo en el capítulo (un Hugo paralelo exitoso y con suerte), pero más impresionante aún fue la de Benjamin Linus, uno de los personajes más potentes de la serie, ya que surge la siguiente interrogante: ¿quién es B. Linus sin la isla?

7. Quizá muchos recordaron a Randy cuando lo vieron en este capítulo (jefe de Locke y empleado de Hugo en el restaurante de pollos), pero quizá no todos se percataron de la gitana a la cual el padre de Hugo le pagó para que le mintiera a su hijo (con buenas intenciones), la cual ahora apareció en la entrevista de trabajo de Locke, preguntándole con qué animal se identificaba.

8. En cuanto al niño que ve el falso Locke y Sawyer en el capítulo, pienso que se trata de Jacob. Pero más que su identidad, me llama la atención lo que le dijo al falso Locke: conoces las reglas, no puedes matarlo (a Sawyer). Esto me recuerda que el “antiJacob” no podía matar a Jacob, aunque así lo quería, y que Linus no podía matar a Charles Widmore, aunque también lo quería. ¿Por qué no puede matar a Sawyer?

9. Al terminar de ver el capítulo me di cuenta que la reaparición de “THE REAL” John Locke es inminente (espero no estar equivocado). Desde la primera temporada que se insinúa su importancia; en este capítulo las palabras de Linus en el pseudo funeral de Locke (“Locke es un creyente, un hombre de fe; un hombre mucho mejor de lo que yo podría llegar a ser”) me recordaron las palabras de Charlie en la primera temporada (“si hay alguien que puede salvarnos a todos, ese es John Locke”) y las que Jack dijo a Richard Alpert en la quinta temporada (“si yo fuera tú, no perdería la fe en John Locke”), y la poderosa confianza que Walt y Boone depositaron en Locke. Corolario: se aproxima su glorioso regreso.

10. ¡Aguante LOST y su brillante entramado narrativo y temático!

domingo, febrero 14, 2010

Feliz día de San Valentín

jueves, enero 28, 2010

LOST: la última cena


Mire esta foto y váyase en volada, como lo hicieron aquí.

¡Aguante Johnny "Mesías, Salvador, Jesucristo" Locke!

viernes, enero 22, 2010

Las absurdas salidas de la cueva misteriosa



Un día de verano cualquiera.


- Oye, ¿andai con la cámara?

- Sí, ¿por qué?

- Grábame entrando a esa especie de cueva; puede que salga chistoso.

- Dale.


2 minutos después.


- Deja ver cómo quedó.

- Mira.

- Ja-ja. Podríamos grabar distintas salidas ahora, salidas estúpidas.

- ¿Cómo si fuera un portal?

- Sipo.

- Ja-ja. Filmémoslo en la tarde.


4 horas después.


- ¿Y con esta idiotez que grabamos vas a hacer un cortometraje?

- Yo cacho.

- ¿No será muy imbécil?

- Obvio, pero supongo que con la edición mejorará un poco.

jueves, enero 14, 2010

3 excelentes ejemplos de cine sobre realidad virtual



Strange days (Kathryn Bigelow, 1995): Intrigante, política, apocalíptica.



Existenz (David Cronenberg, 1999): Grotesca, orgánica, intelectual.



Gamer (Mark Neveldine y Brian Taylor, 2009): Postmoderna, cool, inteligente.

lunes, enero 04, 2010

Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2009


10. Enemigos públicos. Dirigida por Michael Mann, Enemigos públicos cuenta la historia del famoso ladrón de bancos John Dillinger y de la persecución policial de que fue objeto. Se trata de un thriller policíaco al estilo clásico, de gran fotografía y dirección de arte, que nos muestra personajes que salen del cliché; lamentablemente, se alarga mucho y se torna distante. Aún así vale la pena.


9. Hace mucho que te quiero. La ópera prima del escritor francés Phillippe Claudel podría definirse como un ejercicio dramático sutil, contenido, lleno de silencios y expresiones faciales que dicen mucho más que las palabras. Una pieza conmovedora y liberadora, pero con un final predecible (aunque efectivo) que resta energía a lo que se vino construyendo. Eso sí, un excelente debut.


8. Bastardos sin gloria. Una gran película que pudo ser mucho mejor. Me remito a la ya dicho en un post anterior: los mejores momentos del filme se dan cuando Tarantino se pone al servicio de la historia, más que cuando la historia se pone al servicio de Tarantino. Si quiere unirse a la discusión “estilo versus historia”, a propósito de esta película, pase por acá.


7. Drag me to hell. La mejor película de terror del año, aunque en estricto rigor habría que decir que es una comedia de horror. Esta cinta constituye el glorioso regreso de Sam Raimi al género que lo vio nacer, un regreso que comprueba que mantiene intacta su frescura gore y su gusto por el horror freak. Sin duda, un aterrador y repugnante placer con la marca registrada de Sam Raimi.


6. El luchador. Se nota que estamos frente a un filme con corazón. La cámara al hombro que sigue al luchador en el tramo más decadente de su vida hace que la pantalla reboce de realidad, intensidad y honestidad. Estamos frente a un filme opuesto a lo que Darren Aronofsky nos tenía acostumbrados, visual y temáticamente, pero que corrobora el coraje y la grandeza de su cine.


5. La nana. Una película que no predica, sino que muestra; muestra una pequeña vida que esconde raíces socioculturales que incomodan y duelen. La nana es un filme íntimo y sobrecogedor, ejecutado con la sensibilidad justa. Un filme que conquistó al mundo no sólo con la brillante actuación de Catalina Saavedra, sino que con su mensaje esperanzador en medio de un mundo segmentado.


4. Up. Ah, Pixar. ¡Cómo nos deleitas! Tal como pasó con Ratatouille y Wall-e, Up viene a ser otra encantadora y dulce pieza digna de ver en familia, con amigos, con tu pareja o con quien sea, porque tiene la gracia de congregar a través de la belleza, la emoción y el humor. Por lo demás, la idea del viaje como reencuentro con nuestra identidad es de las más hermosas moralejas que hay.


3. El curioso caso de Benjamin Button. Una pieza ingeniosa y alegórica de una belleza minuciosamente equilibrada y absolutamente cinematográfica. Un relato épico y pulcro sobre la vida, el amor y la muerte. Una suerte de best seller por anticipado que opta por un camino austero y tradicionalista, pero transitado con la mayor exquisitez posible. Lea mi extensa crítica aquí.


2. Sector 9. Una sorpresa. Nunca imaginé que una película de alienígenas pudiera decir tantas cosas a la vez. Por un lado, tenemos una película de acción y ciencia ficción de excelencia, cuya artesanía visual deja la boca abierta. Y por otro lado, un relato original, irónico y en tono de documental, dotado de un profundo y escandaloso contenido social. Extraordinaria.


1. El gran Torino. Simplemente, la película más poderosa del año. Con una narrativa directa y una cinematografía clásica y sencilla, Clint Eastwood nos golpea hasta la médula. Se trata de un filme que sin dejar de lado su carácter intimista, expone, desnuda y cuestiona realidades socioculturales que sacudirán y harán reflexionar hasta el más indolente. Un peliculón de esos escasos.




Menciones honrosas: Vicky Cristina Barcelona, Coraline, Slumdog millionare.

Filmes trascendentales del 2009 que no pude incluir (dado que no se estrenaron en Chile): Thirst (Park Chan-wook), Let the right one in (Tomas Alfredson).



Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2008.
Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2007.

sábado, diciembre 05, 2009

Las mejores promos de LOST



sábado, noviembre 28, 2009

Fierrazo (cortometraje)

A modo de presentación, digamos que más que un cortometraje "Fierrazo" es una humorada entre amigos y una excusa para filmar lo que sea; una excusa útil, porque me permitió usar un programa de edición de video y tener en cuenta incontables errores de grabación para próximos proyectos. Además, "Fierrazo" viene a ser el ansiado primer cortometraje tras dos intentos anteriores con mi grupete de amigos; intentos que dejaron pocas escenas y muchas anécdotas, algunas bastante penosas. "Fierrazo" surgió de la necesidad de reducir actores, ideas y tiempo al mínimo, con el codiciado objeto de por fin ver algo en la pantalla, aunque sea imperfecto. Pese a todo, la idea es que sigamos tratando de hacer cortometrajes, los que seguramente irán mejorando poco a poco.


Señoras y señores, sin más preámbulos: “Fierrazo”.


jueves, noviembre 19, 2009

Breve divagación en torno a “Bastardos sin gloria”


Comencemos diciendo que la película me encantó. No es de esos filmes trascendentales que aparecen una vez por lustro, pero sí es una sobresaliente cinta. Aclaro esto con tal simpleza porque no me extenderé en sus virtudes, sino que justamente en todo lo contrario, ya que pienso que es lo más debatible y analizable.

Sabemos que la narrativa de Tarantino tiene un notorio sello (llámese también estilo, forma, revestimiento e incluso estructura), pero me surge el predicamento acerca de qué debe primar: ¿la historia o el sello? El que goza de una lógica implacable podrá pensar que es una pregunta manoseada y me responderá que ambos deben complementarse. Y el que le da una vuelta más, podrá decirme que en el cine primero viene la historia y luego el estilo. En fin. El punto es que esta historia en particular es ingeniosa y con momentos brillantes, como el inicio del filme, ciertos diálogos y aquella escena en el bar-sótano, pero se ve pululada por intromisiones. Me refiero a ese maletín de recursos estilísticos que a ratos saca a relucir Tarantino, como diciendo “aquí estoy yo”. Que no se malentienda: divierten, pero también entorpecen. Está claro que en Kill Bill y Death Proof calzan, pero siento que aquí quitan fuerza a la narración. Asimismo, el progresivo humorismo en el personaje de Brad Pitt (teniente Aldo “El apache” Raine) también me inquieta, vale decir, me hace pensar que el tono de la cinta es un tanto ambiguo. Concluyendo: me parece que los mejores momentos del filme se dan cuando Tarantino se pone al servicio de la historia, más que cuando la historia se pone al servicio de Tarantino.

lunes, noviembre 09, 2009

Simplemente no necesitaban secuela











Entre muchas otras.