sábado, febrero 14, 2015

Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2014

10.    Balada de un hombre común (“Inside Lewyn Davis”, Ethan Coen y Joel Coen)

Me gustan las películas sobre tipos fracasados. Pero no me refiero a cualquier perdedor, sino que al perdedor talentoso; ese que no tiene cabida en el mundo y cuya soberbia e inadaptación no sólo le cuestan caro, sino que derechamente lo hacen tocar fondo, como al músico de este filme y a tantos artistas en la historia del mundo. Me gustan estos filmes, porque hablan de personas complejas, con verdaderos cuestionamientos, que no caminan por la vida como robots. Así pues, con su tradicional surrealismo, simbolismo y prolijidad cinematográfica, los geniales hermanos Coen nos proveen de un elogio al fracaso, con grandes dosis de melancolía, muy buena música y un gato entrañable.


9.    Capitán América: El soldado de invierno (“Captain America: The Winter Soldier”, Anthony Russo y Joe Russo)

Por lejos, “Capitán América: El soldado de invierno” es la mejor película de acción del año. ¿Qué significa esto?: no sólo que tiene espectaculares e impecables secuencias de persecuciones, peleas, tiroteos y explosiones, con un elevado sentido del espectáculo, sino también que posee un argumento bastante generoso. Nos encontramos ante una película de superhéroe, con todos los códigos del cómic, pero asimismo ante un filme de acción de la vieja escuela, del héroe contra el sistema, de la cacería institucional al ciudadano problema que debe luchar desde afuera, al más puro estilo de “El fugitivo” y otras tantas. No exagero cuando afirmo que esta película inyecta una vital dosis de trascendencia al universo cinematográfico de Marvel. 

 

8.     Primicia mortal (“Nightcrawler”, Dan Gilroy)

Ya no es raro que Jake Gyllenhaal nos sorprenda con un tremendo personaje. ¡Qué manera de actuar bien este tipo! Acá, otra vez, se roba la película. Y una gran película. Estamos ante una caricatura sobre la crónica roja sensacionalista, protagonizada por un cazanoticias (dícese de la persona que busca y vende noticias a la prensa) encarnado por el actorazo aludido. “Primicia Mortal” (nefasta traducción del insuperable título en inglés) nos exhibe a un sociópata verborreico, carismático y frío, lo más parecido a Robert De Niro en “Taxi Driver”, cuyo afán de triunfar en su labor lo hará omitir olímpicamente la mayoría de los códigos éticos de nuestra civilización. Una mirada satírica, retorcida y oscura sobre el morbo en el periodismo. Excelente.  

  

7.     Relatos salvajes (Damián Szifron)

Me molestan las películas que consisten en un conjunto de historias cortas, como ocurre con este filme argentino, por la sencilla razón de que para eso están los cortometrajes. Felizmente, “Relatos salvajes” es la excepción que confirma la regla. Este compilado de seis cuentitos furiosos funciona a la perfección como película. Si bien cada uno de estos episodios tiene valor en su individualidad, al estar juntos, en una astuta sucesión in crescendo, se potencian, regalando al espectador un divertidísimo coctel de brutalidad, ira y locura. Estamos en presencia de relatos originales, curiosos, de gran ritmo, con efectistas y efectivos giros, y, por sobre todo, ilustrativos de ese genuino deseo que todos hemos experimentado ante las injusticias y atropellos de la vida: dejar la soberana cagada. Un gustazo.  

 

6.    12 años de esclavitud (“12 years a slave”, Steve McQueen)

Dotada de gran pulcritud y delicadeza, a pesar de la crueldad que nos exhibe, “12 años de esclavitud”, basada en un hecho real, viene a convertirse en uno de los registros más humanos y mejor ejecutados en torno a la vergüenza de la esclavitud en Estados Unidos, cuya importancia histórica e impactante injusticia hacen de este filme un archivo digno de museo. El cineasta Steve McQueen, por medio de esta historia sobre la lucha de un hombre inquebrantable ante la brutalidad de toda una época, tiene el mérito de crear belleza donde hay horror.


5.    Interestelar (“Interestellar”, Christopher Nolan)

Las tres horas que dura esta película me parecieron excesivas. Su desmedido sentimentalismo tampoco favorece su calidad. Sin embargo, pese a todo, llega el punto en que esta aventura espacial, visualmente hermosa, no sólo nos atrapa, sino que nos conquista y nos asombra. Y la razón está en que se transforma en una odisea tan inconmensurable como la vida misma, tan épica como los espacios infinitos donde se desarrolla. “Interestelar” nos habla de un orden superior, una grandeza y un misterio sin igual, que trae consigo sendos cuestionamientos espirituales y metafísicos que la convierten en una pieza apasionante. Así pues, si bien no estamos ante un filme perfecto, sí debemos reconocer que Nolan lo consiguió otra vez.  


4.    El lobo de Wall Street (“The wolf of Wall Street”, Martin Scorsese)

Más allá del subtexto político, económico y social que pueda tener una película como ésta, que a todas luces está ahí, aquí hay que agradecer la diversión. Estamos ante un espectáculo alucinante, trastornado, pervertido. Haciendo gala de una pericia cinematográfica deslumbrante, don Martin Scorsese nos cuenta la historia, basada en la vida real, del genio criminal, Robin Hood moderno, vil estafador o astuto empresario, según cómo prefiera vérsele, Jordan Belfort, y sus pintorescos secuaces. Esta obscena travesía hasta la cima de Wall Street nos habla sobre el tramposo y cegador poder del dinero, regalándonos las escenas más memorables y delirantes de los últimos años. Por lo demás, es un rotundo deleite ver a Leonardo DiCaprio y Jonah Hill juntos en la pantalla. Una dupla ganadora.


3.    Perdida (“Gone girl”, David Fincher)

Mientras más entiendo de cine, más admiro a David Fincher. Como el gran cineasta que es, decidió ponerse al servicio del extraordinario guión que llegó a sus manos, a los pies de esta historia que equilibra intriga, personajes y la controvertida institución del matrimonio. Y así, Fincher deja de lado toda cinematografía pretenciosa y simplemente se dedica a desplegar una narrativa visual sobria, que permite brillar por sí solo al argumento, pero dotada del pulso, la elegancia y la sutileza de un maestro, dando lugar a un todo fascinante cuyo tratamiento del suspenso es tan perfecto, que el mismo Hitchcock recomendaría ponerla a disposición de las escuelas de cine.


2.    La vida de Adèle (“Blue is the warmest color”, Abdellatif Kechiche)

Decir que estamos ante una historia de amor entre dos chicas lesbianas significa simplificar injustamente esta grandiosa película. ¿Por qué?: porque la verdad que trasunta de la pantalla la hace prácticamente única en su especie. Este filme es piel, miradas, sexualidad. Mediante un uso magistral del primer plano y una inteligente selección de episodios de juventud, vemos la evolución emocional de una chica que enamora de otra chica, una de pelo azul, logrando retratar, con una honestidad demoledora y un erotismo feroz, dos fascinantes mujeres, entreveradas en un amorío turbulento, que se quedan contigo por un buen tiempo. Cine con visión, cine del puro.


1.    Ella (“Her”, Spike Jonze)

Probablemente no esperaríamos mucho de una película sobre un tipo que se enamora de una computadora, pero nos encontramos ante uno de esos maravillosos casos donde la premisa pasa a ser sólo un elemento más de un todo sumamente sustancioso y complejo. Así pues, “Ella” es una profunda y hermosa alegoría sobre el amor, las relaciones de pareja y la propia existencia humana. Estamos ante un filme altamente lúcido y melancólico, que con el tono de una fábula futurista con estética videoclipera (lo digo como cumplido), nos plantea las mismas preguntas que reflexionaban los filósofos de la Antigua Grecia, relativas al fundamento de la realidad, al sentido de la vida y a la naturaleza del amor. Es así cómo los altos y bajos de esta dulce y conmovedora relación, entre un hombre y un sistema operativo híper inteligente con voz femenina, traslucen insondables cuestionamientos sobre quienes somos. Bravo por la mejor película del 2014. 


Menciones honrosas: John Wick, El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, El gran Hotel Budapest. 

sábado, febrero 08, 2014

Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2013

 10. Iron Man 3 (Shane Black).

 9. Antes del anochecer (Richard Linklater).

 8. El Conjuro (James Wan).

 7. Lazos perversos (Park Chan-wook).

 6. Gloria (Sebastián Lelio).

 5. El Hobbit: la desolación de Smaug (Peter Jackson).

 4. Los juegos del hambre: en llamas (Francis Lawrence). 

3. Gravedad (Alfonso Cuarón).

2. La sospecha (Denis Villeneuve).

martes, setiembre 24, 2013

La masturbación del gigante


UNO

Las montañas representan un acercamiento con lo divino, dijo el gigante para sus adentros, con su mirada clavada en dos áridos cerros perdidos en medio de la nada.
  
Los azarosos caminos del coloso lo habían llevado a una planicie desértica, estéril, chamuscada bajo un sol furibundo. La aparición de aquellos dos montículos interrumpió la monotonía del paisaje y provocó un efecto hipnótico en el errante titán.

Las montañas se hallaban una junto a la otra. Bellamente torneadas. Desterradas del mundo, al igual que él. El gigante apreciaba cierta nostalgia, de carácter glorioso, en el aislamiento de aquel par de elevaciones a sus ojos magníficas, espectaculares, mágicas. Lo que el titán viajero desconocía, era que algo inconsciente estaba operando en su fascinación. Algo que pronto comprendería.

La inmutable mirada del coloso ocultaba un secreto que se revelaba, parsimonioso, por medio de complejas interacciones psicológicas, neurales, vasculares y endocrinas, estimuladas por el encantamiento, cada vez más vivo, de las hechizantes montañas.

La obnubilación del gigante, de pronto, se volvió erotismo.

El misterio se resolvió mediante el edificio de cien pisos, corpulento, que se construyó en su entrepierna. Fue recién entonces cuando el coloso lo supo del todo: la deslumbrante belleza del redondeado par de montículos había despertado el recuerdo de las monumentales tetas de “Ella”. Las monumentales tetas de su ex novia.

Su omnipresente fantasma asomaba otra vez.

DOS

Respiración sofocada. Lisonjeras convulsiones. Ebullición. La lúbrica conmoción del sudoroso titán no daba más. Cada uno de sus rincones demandaba placer en un grito desesperado. Así pues, a toda velocidad, el gigante sacó de su mochila gigante un ipod gigante con audífonos gigantes; colocó estos últimos en sus oídos, seleccionó una canción y pulsó PLAY. Arrancó “Wicked game” de Chris Isaak. A continuación, desabrochó su pantalonote, bajó su cierrote y desembuchó al causante de esta narración: su rascacielos de carne.

Ajeno a la realidad del mundo del cual fue exiliado, el coloso cerró los ojos, se permitió soñar, se dejó seducir. Sin interrumpir el compás sutil de su puño derecho, acarició las montañas con su manota izquierda y se abandonó a la excitación bajo el influjo de las expresivas primeras líneas de la balada seleccionada para esta especial ocasión:

The world was on fire and no one could save me but you

It's strange what desire will make foolish people do

En busca de una inspiración todavía mayor, el gigante reconstruyó cada detalle del cuerpo de “Ella”, cada espasmo, cada gesto asfixiado y feliz. Excesivo y vicioso, la evocó boca abajo con sus rodillas flexionadas, batiendo sus inmensos y sudorosos glúteos hacia su sexo, mientras agarraba sus vastas caderas. El vaivén del brazo del condenado titán se aceleró, al mismo tiempo que la profunda y suave voz de Chris Isaak le entonaba el siguiente enunciado:

What a wicked thing to do to make me dream of you

El épico final se produjo en circunstancias que el coloso, en un arrebato insano de lujuria, embutió su mega coronta entre los dos montículos, a modo de emulación de la práctica conocida por el vulgo como “paja rusa”. De este modo, en un estado de éxtasis erótico, apartado de la terrenalidad circundante, ignoró las sanguinolentas magulladuras que su perversión y los dos cerros trazaron en su sistema genital, y así, entre jadeos y sacudidas, delirio e histeria, alcanzó un orgasmo sublime. Un orgasmo salvador. Un orgasmo infinito.

Era un gigante y la soledad. Era un gigante y la nostalgia. Era un gigante y el placer. Era un gigante y dos montañas. Era un gigante en un coito con dos montañas. Era un cuadro demencial.

Tendido sobre su estómago, con su lengua posada en la inhóspita planicie y el protagonista de esta historia desinflándose en el pliegue de las colinas, el misántropo titán decidió levantarse. Miró con entereza a lo lejos y a continuación, al mismo tiempo que se ponía unas gafas negras de sol y fumaba un cigarro suelto que llevaba en su mochila, reanudó su ostracismo errante en medio del ardiente desierto.  

TRES

Ahora retrocedamos unos minutos y concentrémonos en el reverberante horizonte de la abrasadora tarde. Vamos hacia allá. Ahí está el mundo como lo conocemos. Países, ciudades, pueblos, hogares, bancos, supermercados, cines, vehículos, gente. Todo de tamaño normal. Todo lejos del alienado gigante de corazón roto, lejos del monstruo. Allí, en las entrañas del planeta, nació un temblor, una vibración más bien. Muy suave. Tan suave como su génesis: el ritmo inicial, manso y mimoso, engañador y brutal, del puño frotante del coloso contra su ingle.

Tres minutos más tarde, la imagen del mundo se podía resumir en la inequívoca y axiomática afirmación “el peor terremoto de todos los tiempos”. Y en neutrales y objetivas descripciones tales como “casas y edificios desplomándose”, “suelos abriéndose” y “mares desbordándose”. El planeta era un juego de bolos en plena chuza.

El clímax de la ruina y aniquilación se produjo durante la sublime y terrible aproximación del orgasmo del enardecido titán, en el remate de la cópula montañosa. Ojalá allí hubiese terminado todo.

Pero esta historia no termina aquí.

Poco después de que las placas tectónicas se calmaran, una nube amarillenta cubrió los cielos. Sí, se trataba de los millones de litros de esperma eyaculados por el gigante. Ciudades completas se sumieron en la más densa oscuridad cuando el viscoso líquido sobrevoló el firmamento. La secreción viajó miles de kilómetros, a velocidad de cohete, más o menos una hora, hasta que aterrizó en la capital de un país que, por razones de decoro, omitiremos. Ingobernables ríos de semen inundaron a la desventurada ciudad, tapando el caos con otro tipo de caos, uno más glutinoso. Los equipos de bomberos y fuerzas especiales de policía fueron inútiles ante la inaudita y pegajosa realidad: una arrolladora masa de esperma que inmovilizaba todo a su paso.

La situación de las mujeres fue lo más trágico: como todos los habitantes de aquella urbe maldita, eran atrapadas por la mole mucosa, sin embargo, a diferencia de los varones, ellas quedaban expuestas al voraz apetito de los bestiales espermatozoides del gigante, renacuajos del tamaño de tiburones con rostros de demonios enfurecidos y largas colas como látigos lacerantes, quienes se introducían en sus órganos reproductivos y, aunque resulte increíble, las fecundaban. De esta suerte, debido al acelerado desarrollo embrionario de los pequeños colosos, se produjo una carnicería aberrante y monstruosa: los frágiles cuerpos femeninos estallaban, en cadena, del mismo modo que un globo que se infla demasiado y se revienta, con la particularidad de que esta explosión desparramaba sangre en todas direcciones. Era la panorámica de un sádico y tétrico espectáculo de fuegos pirotécnicos.

Es así como esta metrópoli infausta se transformó en el recipiente de un blanquecino y rojizo fluido espeso, lo más parecido a un pote de yogurt de vainilla revuelto con cereales, frutos secos y frutillas.

CUATRO

Nunca se supo en detalle qué sucedió con el solitario gigante ni cuál fue el destino de su viaje obsceno, el viaje del héroe de corazón roto en proceso de redención. Sólo hubo un par de hipótesis infundadas. Pero le diré una cosa, amigo lector: lo que ocurrió con la colilla del cigarro que fumó tras su eyaculación, es digno de otra narración.

sábado, mayo 04, 2013

Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2012

10. Los juegos del hambre (Gary Ross).

9. Los descendientes (Alexander Payne).

8. El Hobbit: un viaje inesperado (Peter Jackson).

7. Los vengadores (Joss Whedon).

6. Skyfall (Sam Mendes).

5. La chica del dragón tatuado (David Fincher).

4. El árbol de la vida (Terrence Malick).

3. Tinker Tailor Soldier Spy (Tomas Alfredson).

 
2. Shame (Steve McQueen).

1. Looper (Rian Johnson).
 

Las 10 mejores películas estrenadas en Chile el 2011.

viernes, octubre 26, 2012

10 películas elogiables

 Tan simple y certera como bella y emotiva.

 De cómo un vago puede decirnos un par de verdades.

 Romanticismo que un macho puede soportar.

 A paso lento nos lleva a un intenso paraxismo.

 Retorcida y perturbadora por donde se le mire.

 Preserva con gracia el alma de los relatos de Lovecraft.

 Quedas enamorado de sus melancólicos personajes.

 El sacrificio, la locura y el heroísmo del proceso creativo.

 El uso del cloroformo como nunca antes lo habías visto.

Sexualidad y soledad fusionados con elegancia.